Silencios rotos
por el llanto desolado.
Ya no volverán
las manos
del que daña
a marcar
tu cara.
Ni ensordecerán
tu dignidad
los insultos
proferidos.
Ya no será
el miedo
tu sombra
ni la incertidumbre
tu compañera.
Atrás quedarán
los daños
imborrables
que el tiempo
convertirá en
pesadillas.
Y volverán
los dulces
sueños
por ti
olvidados.
Marcada estará
tu alma
pero tu corazón
latirá de nuevo,
sin interferencias.
Enmendadas quedarán
las lágrimas
derramadas
que se tornarán
sonrisas.
Y llegará
quien de verdad
te cuide
y te quiera.
Pues si la vida
a veces
castiga,
al final,
apremia.
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