POR TUS HUESOS

Morir quiero 
por tus huesos.
Me quedará,
entre tanto,
verte caminar,
con los pies
de puntillas.
Como si todavía
calzaras tacones.
Y te veré pasar
junto a mí.
Mas mis manos
no podrán acariciarte.
Ni tu pelo,
ni tu piel.
Ni tus labios,
que dejan ver
su comisura
cuando te sonríes.
Y yo seguiré
deseándote
en silencio.
Y aunque 
la pasión 
que siento
me queme,
seguiré ahí,
a la espera.
Y no dejaré
de hablarte
si no se hallan
nuestros labios.
Ni faltaré
el respeto
a tus silencios.
Ni cesaré
en el empeño
de ser tu amigo.

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