Que cariño desprenden
las tiernas caricias
que con tus pequeños dedos
me regalas cada día.
Y las risas inocentes,
las miradas cómplices,
las medias lenguas
con las que me cautivas
casi sin palabras
pero repletas de significados.
Hasta los silencios
que compartimos
se tornan música.
Desde que naciste
llenaste mi corazón
de un amor tan grande
que no deja vacíos.
Ya no queda ni un segmento
de mi alma y de mi ser
que no estén inundados de ti.
De tu carisma,
de tu simpatía desmedida.
De tu ternura desbordada.
De tu ingenua arrogancia.
Quisiera parar el tiempo,
que no siguieras creciendo.
Seguir siendo para ti el héroe
que es capaz de levantar
algo gigantesco
con un solo brazo.
O el mago que
con un abracadabra
es capaz de sacar de tu oreja
aquello que desaparece.
Pero crecerás rápido
y temo no saber disfrutar
de cada segundo que hoy me regalas.
Mañana será tarde
para volver la vista atrás
y lamentarse.
Y por más que te empeñes
en darme importancia
no soy nada sin ti.
Eres tú quien me ha enseñado
lo que es importante en la vida. A rescatar valores
que creía perdidos
y gracias a ti
recuperados.
A darle sentido a una vida
que, a veces ,
se torna difícil.
A tener un motivo
por el que levantarse
tras cada caída
y seguir luchando.
A seguir amando
..... a amarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario