Y cuando despierto,
el perfume que queda
impregnado en la almohada
aviva el recuerdo
de la noche pasada
junto a tu piel.
Me relamo entre imágenes
de tu cuerpo desnudo,
de los placeres recibidos
por ti regalados.
Susurro tu nombre
y solo oigo el eco
creado por tu ausencia.
Te imagino junto a mi
siendo el único modo
de seguir teniéndote.
Pero tu fragancia se marchará
y no te percibirán mis sentidos.
Y sentidos serán los días
en los que no pueda gozarte.
No sólo en cuerpo si no también
en alma.
Y perderé la calma entre sollozos.
Más no dejaré de tenerte,
pues tú me llevarás contigo,
en tu recuerdo, en los besos
que quedaron tatuados en tu piel,
en las caricias que para ti nacieron
y sin ti murieron.
En las desnudas miradas,
que clavadas,
desnudaban nuestras almas,
inundándonos el uno del otro.
Querría ahogarme de ti,
embriagarme de tu amor.
Perder la noción del tiempo
que contigo se torna efímero.
Arrástrame contigo al paraíso
pues mi vida sin ti es un infierno.
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