EN LA TERRAZA DEL BAR

Sentado en la terraza de un bar que hace chaflán, la brisa con un frío cortante azota mi cara.
Estoy sólo, acompañado por el silencio de una calle vacía.
A penas si puedo mover  los dedos para hacer manifiestos mis pensamientos con la únicas herramientas que tengo, mi móvil y las miles de palabras que se agolpan en mi cabeza esperando ser escupidas y manifiestas en letras claras y frases contundentes.
Pero es tal el desasosiego que no soy capaz de articular frases breves y concisas. Tan solo palabras que se llevarán el olvido de este escrito que será efímero, como las hojas de un árbol perenne, como un suspiro.
Quizás sea mañana el día. Quizás no lo sea, mas lo seguiré intentando.
Y llegará la vez en que las palabras serán tan bellas que despertarán envidias de aquellos que osan hallarlas.
Y no serán por todos entendidas, ni tampoco para todos inventadas.
Solo aquellos con alma de poeta darán con la solución del jeroglífico de mis pensamientos , que a veces, se  tornan laberintos, en los que me pierdo para que el lector me rescate .

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