Y cuando sientes el corazón roto no ves consuelo que suavice tanto sufrimiento. Fueron amores podridos los que se vendieron como paraísos y se convirtieron en infiernos.
Esos que te marcarán para siempre y por los que no serás capaz jamás de entregarte, cien por cien, a nadie.
Los que nunca te merecieron.
Aquellos que te saquearon, que te robaron, que te vapulearon sin medida hasta dejarte vacío de esperanza.
Por los que, gracias a ellos, crees sentirte más fuerte pero que no han hecho otra cosa que hacerte más pequeño, más indeciso, más cobarde.
Y vendrá un amor de verdad y el resentimiento y la desconfianza te cegarán de tal manera que serás incapaz de recibirlo.
Sólo aquél que sea capaz de ser paciente se verá premiado con todo ese amor enjaulado.
Pero el camino será difícil y la espera larga.
No se curan las heridas abiertas con palabras, ni con promesas , ni tan siquiera con te quieros.
Si se curan con cariño, escucha, comprensión , ternura y sobre todo, mucha mucha.... paciencia.
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