A qué saben las mentiras?,
que en su poso amargo
malogran los paladares
de quien las traga?
Creando sinsabores,
hacen de ricos manjares
burdos entrantes.
Indigestas parrafadas
que sin ánimo de empachar
llenan de malestar.
Y si llenas están las bocas
de quien las vierte
en más grosero se convierte,
pues si mal está el hablar
con la boca llena,
mucho más el escupir
los trozos que ni
siquiera uno
es capaz de digerir.
Y para más i.n.r.i
le quedará el aliento,
que con nefasto tiento
no supo disimular
creando más malestar
al que recibe sin avisar
la bocanada de mendacidad.
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