Que desnuda está tu alma,
cuan descalza tu conciencia.
Que rebelde la hermosura
con la que desahucias
la osadía de tenerte.
Que indigna la provocación
con la que arrancas
remordimientos profanos .
Colmo de excitaciones
adornadas de inocencias
plagan de agasajos
tus vulgaridades.
Y no llega a buen final
lo que mal inicio tiene.
Ni justificadas las
consumaciones no alcanzadas.
Si manchadas de mediocridad
las ostentaciones de tu carne.
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