Debajo del basto manto
de prejuicios
está tu esencia.
Allí donde anidan
tus verdades.
Donde ni el miedo,
ni la apariencia.
Ni la pobreza,
ni la opulencia
cercan tus bondades.
Esa ínfima parte de ti
que te deja desnudo.
La que mal disimulas
cuando las lágrimas
derrotan a Goliat,
y dejan ver al príncipe.
Donde las derrotas
de tu sensibilidad
se tornan victorias.
Donde te luchas,
donde te bates.
Donde te pierdes,
donde te encuentras
Donde revives.
Donde te escondes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario