Tejanos rasgados
y botas altas.
Mal pintada
y desaliñada
vagas sin rumbo
por las calles
esperando
al que
contigo
se desahogue.
A cambio
de chatarra
morderás el polvo
que se hará
carne.
Y bajarás
la cabeza
humillada
para
entregarte
al deseo
del que
no quiere.
Con el miedo
corriendo
por las venas ,
y con
las fragancias
nauseabundas
que los
desahogos
dejan
en ti
marcados,
intentas
recomponerte
para volver
a abandonarte
al servicio
de la carne
a bajo precio.
Y como
en las tiendas
expondrás
el genero
, con el que
te entregas
para tu oficio
al pecado.
Y cuando
termine
la jornada
buscarás
en la ducha
purificar
tu alma.
Para volver
a ser
ensuciada ,
más aun
que el cuerpo.
Mas
no encuentras
otra salida,
ni ves
más luz
que la que
te está
cegando.
Quizás
algún día
la vida
te de
la opción
de liberarte
de ti misma,
de tus tormentos,
de tus penurias.
Y labrarás
el futuro
que en tu
presente
no encuentras
y zanjarás
el presente
para hacerlo
pasado olvidado.
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