Largos días de espera
asfixian las esperanzas
de familias rotas.
En el silencio de la búsqueda,
la tortura de la ignorancia
y el dolor del vivo recuerdo,
verán fracasados los intentos
de culminar el duelo.
Y no callarán sus voces
ni se verán reconocidas sus penas.
Tan solo sufridas condenas
que marcarán sus vidas vacías.
No habrá aliento que les avive
ni penas con justa condena.
Serán marcados eternos
por no encontrar los cuerpos
de aquellos que, sin querer marchar,
vieron rotas sus vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario