Atardeceres rotos
por ti regalados.
En tu silencio
busco el perdón
hecho verbo.
Solo siento
los ecos
de un corazón
vacío .
Tal vez herido
de muerte.
Te colmé
de falsos futuros.
Y ahora
se tornan
presentes llenos
de tu ausencia.
Ya no valen
las disculpas.
Solo el consuelo
de redimirme.
Y es tu perdón
el que dará
mi calma.
Apiádate de mi.
No dejes
que mi conciencia
me taladre el alma.
Ya recibí
el castigo.
No me pidas
que te suplique.
Ya me humillo.
Solo el hecho
de haberte perdido
para siempre
me atormenta,
me desgarra.
Ya no tengo alma
se la llevó
tu dolor
con ella.
Tan solo
me queda
un cuerpo
que mañana
se hará
cenizas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario