VIRGINIDAD PERDIDA

Virginidad  perdida sin cordura.
Regalaste la flor de tu alma pura.
Te regalaste entera, sin censuras.
Despojada de tu inocencia 
te prestaste suya sin ser él
quien te ofreciera ternura.
Y ahora reparas con amargura
el vacío que dejó aquella noche oscura.
No te atormentes ricura.
Yo te regalo una flor.
Regálame tu una sonrisa.

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