Como un martilleo incesante
pesan en mi las mentiras
en ti vertidas .
Y resultan ahora heridas.
El canto que entona discordante
cual tenor con voz vencida
se torna ahora en ira.
No llega el perdón
que con tanto tesón
mi conciencia grita.
Y mi alma está marchita.
Redimir permanente
pide mi culpa dolida
sin ser cedida.
Y me muere la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario